Estimada, o no, infanta

Estimada, o no, infanta:

Te escribo especialmente por solidaridad. He leído un titular que asegura que te deprimiste después del discurso de tu padre. Créeme, no estás sola. Y es que cuando empieza con lo de “es un motivo de honda satisfacción” parece lógico pensar que lo que viene después sólo puede ir a peor. Al menos, siendo quien eres, debes entender lo que dice. Te aseguro que, al menos en mi caso, a veces me cuesta. Pero no lo interpretes como una crítica. Debe ser una característica propia de aquellas familias con derechos adquiridos. En todo caso, somos tus fieles súbditos los que debemos adaptarnos a esa peculiar forma de hablar.

Me imagino, eso sí, que lo que más te deprimió fue cuando dijo que la justicia es igual para todo el mundo. Y es que ya se sabe que jugar al talonmano no es bueno para los que quieren vivir de la monarquía (perdón, debería haber dicho “para” la monarquía). Desde esta humilde carta lo que deseo es animarte. Estoy seguro de que tu marido no pasará ni un sólo día en la cárcel. Ya sé que la ultraderecha mesetaria va a la caza y captura del vasco exjugador del Barça y que tu padre ha insinuado que te lo comas con patatas, que él ya tiene bastante con los accidentes domésticos y las noticias sobre posibles infidelidades, pero debes tener confianza en la justicia española. Ya ha demostrado en muchas ocasiones que, cuando es necesario, sabe mirar hacia otro lado y que es capaz, incluso, de utilizar el mandinga si hace falta. Del catalán ya hablaremos otro día.

De todas maneras, creo que este país es como un amigo mío que cuando cena en un mejicano, si le tocas la coronita, es posible que saque los tanques a la calle.

Ahora que no nos oye nadie me gustaría confesarte algo. Hace tiempo que veo a tu padre como uno de esos cantantes de una canción (tipo Perales o Víctor Manuel). En su caso, la canción es 23F. A nosotros, que somos monárquicos por adopción desde 1714 (llámalo adopción, conquista, decret de Nova Planta…) siempre nos gusta citar ese día como la jornada en la que se justificó su presencia. En cierta manera, es como el madridismo. En los peores momentos, por muy chungos que estén, sacan el mantra de las nueve copas de Europa. ¡Eh, que os han metido cinco! ¡Tenemos nueve copas de Europa! ¡Eh, que os han eliminado en octavos! ¡Tenemos nueve copas de Europa! ¡Eh, que Pepe le ha pisado la mano a Messi! ¡Tenemos nueve copas de Europa! ¡Eh, que el rey vive como un ídem! ¡Nos salvó en el 23F! Es el hit de los nostálgicos. Y está bien que sea así. La virtud de todo buen español es recordar lo que le conviene. Eso es lo que nos ha hecho grandes. Los guiñoles del Canal + francés así nos lo aseguran.

En fin, resulta terapéutico comprobar que los ricos también lo pasáis mal. Y es más terapéutico aún ver cómo soltáis porquería y accionáis el ventilador. Os hace humanos. Y es que los monárquicos como nosotros queremos estar muy cerca de vuestros problemas. Además, esas acciones tan humanas como son las peleas familiares os igualan a la cada vez más pequeñita clase media. Por eso, te aconsejo que aún no te deprimas del todo. Todavía hay emociones que te igualarán más si cabe con muchas familias: quedarse en el paro después de dedicar toda tu vida a una empresa, que el banco ejecute la hipoteca cuando te restan pocas mensualidades para acabar de pagar y te quiten el piso, que tengas dos licenciaturas y el acceso al mercado laboral te esté vetado porque antes todo era tocho y ahora ni eso, que veas cómo los poderosos son absueltos en juicios mientras tú, que eres un ladronzuelo de poca monta, acabas con tus huesos en la cárcel… En fin, la realidad está lejos de palacetes, vacaciones en yate y recepciones en embajadas con “Ferrero-Rocher”. Por eso, haz caso de un humilde súbdito. Abre la ventana y encuentra otros motivos para deprimirte y, a ser posible, que no vayan a cargo de los presupuestos del Estado… que la cosa está muy “achuchá”.

Àlex

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13 comments on “Estimada, o no, infanta
  1. edubeltranedu ha dit:

    Ets enorme, Alex!

  2. josep112 ha dit:

    Jo canvio la meva fortuna i el meu regne no per un cavall, però sí per saber escriure com tú. (La meva fortuna és escassa, i el meu regne no existeix, o sigui que… ho tinc magre).

    • Àlex Ribes ha dit:

      Ei, no. Ricard III no. El paio va acabar molt malament. Bé, de fet, no aconsello a ningú convertir-se en Shylock, ni en Hamlet, ni en Macbeth. ;-) Gràcies pel teu comentari

  3. Oriol López ha dit:

    Rodó, com una corona!

  4. Maria Boix ha dit:

    Ets únic i genial!

  5. Voro monjo ha dit:

    La teva carta es música per als meus ulls… I espero que estridència per als ulls dels monàrquics.

  6. yeagov ha dit:

    Que la infanta s’ha deprimit amb el discurs del rei?. Només amb el d’aquest any?. Vol dir que altres anys no l’escoltava?.. Us heu fixat que a tots els que els enxampen ficant la mà a la caixa dels quartos es deprimeixen?.
    Molt bona carta.

  7. yeagov ha dit:

    Si el Rei vol corona,
    corona li darem:
    que vingui a Barcelona
    i el coll li tallarem.

    • Oriol López ha dit:

      Penso que seria bo contextualitzar aquesta lletra per a que cap despistat la pugui malinterpretar.

      • yeagov ha dit:

        Tens raó, algú que no sàpiga que la lletra fa referència a Felip V tot i que va ser escrita molt posteriorment i es cantava amb la música de l’himne de Riego. Val més aclarir les coses i que no passi com a en Tardà que per cridar un lema de la guerra de successió ja el volien penjar.

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