Carta a Rodrigo Rato

Estimado, o no, Rodrigo Rato:

Te escribo para comentarte una anécdota tan pequeña como la dieta carcelaria (ups, disculpa, no quería entrar ya a la yugular). El caso es que hace tiempo compartí ciertas impresiones con un fan tuyo en uno de esos foros de internet repletos de nacionalistas españoles que escriben “nazionalismo catalán” en un alarde de ingenio sin parangón en la historia de la Humanidad. Ese individuo aseguraba que eras el hombre más brillante que tenía el PP y que todos los organismos internacionales se rifaban para ficharte. Era la época en la que un señor con bigote musitaba que España iba bien. Ya sabes… eran tiempos de campos de golf, aeropuertos, parques temáticos y AVE’s. Tiempos en los que nadie se preocupó de que los campos de golf se tenían que regar y que no había agua donde los situaron, que los aeropuertos son lugares en los que aterrizan aviones que traen a personas que quieren viajar a sus proximidades, que los parques temáticos no son solamente universitarios disfrazados de mascotas y que en una estación situada donde San Pancracio perdió la boina sólo se puede bajar San Pancracio en el último intento de encontrarla. Eran tiempos de amiguitos y amigotes, regidores de urbanismo con americanas de veinte bolsillos para que cupiesen bien los billetes de 500 euros, leyes del suelo escritas por el amigo de un amigo que es constructor pero que no quiere que se sepa que ese suelo rústico que tienes que recalificar como alcalde es de un alto interés para ti y para mí pero no se lo digas a nadie, horteras con gomina, bigotes bajo las narices de horteras y gominas horteras imputadas por horteras, chonis de lujo adictas al botox, caspa intelectual y bodas repletas de futuros imputados. ¡Qué tiempos aquellos, Rodrigo! Tiempos de orgullo patrio. La foto de las Azores, los pies encima de la mesa de Bush, la laca de Ana Botella y los pareos de Oropesa. Tiempos de 4×4 que nunca cruzaron ríos, casas pareadas a veinte minutos del centro… de un atasco, los mejores en deportes y religión (vamos, como el cortito de la clase)… Pero, ¡ay, Rodrigo! Nunca fuimos ricos. Siempre fuimos gilipollas. Porque nadie se dio cuenta del truco de magia. Veíamos cómo el conejo salía de la chistera y aplaudíamos con la ilusión de un niño. Ahora los magos están imputados. Han perdido las cartas marcadas, los polvos mágicos y la varita. Sólo queda el eco de un aplauso que suena patético.

En fin, no sé si veremos a los banqueros en la cárcel, si Acebes abrirá dos líneas de investigación (una en Alcalá Meco y otra en Soto del Real) o si tú serás como el protagonista de Ciudadano Kane (un millonario enajenado y solitario que sólo desea recuperar la infancia). Lo cierto es que el daño ya está hecho. Lo que llamáis democracia no lo es. Lo que nos habéis robado ya no lo recuperaremos. Sólo espero una foto: tú y Acebes en el patio de la cárcel, contando nubes, caminando en círculos, descubriendo que la felicidad es otra cosa.

Àlex

http://societatanonima.wordpress.com/

 

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2 comments on “Carta a Rodrigo Rato
  1. Oriol López ha dit:

    Espero equivocar-me, però crec que difícilment veurem personatges com aquests gaires dies a la presó. Tenen impunitat absoluta.

  2. yeagov ha dit:

    En aquesta llista de 32 persones hi ha el més granat del PP, només hi falta l’Ansar. No només no crec que acabi ningú a la garjola, sinó que crec que la investigació acabarà ràpidament.

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