Quan Espanya era una gran presó

En acabar la guerra civil espanyola, amb la victòria del cop militar del general Franco contra el govern democràtic, Espanya es va convertir en una gran presó, com ens explica José Ignacio Álvarez Fernández:

“[…] distintos recintos que fueron habilitados (comisarías, cuartelillos, colegios, conventos, plazas de toros, teatros, cines, campos de concentración y cárceles) por el ejército sublevado para recluir y aniquilar a sus oponentes políticos. Toda esta proliferación de espacios represivos fue necesaria para dar cabida a una población reclusa que al acabar la guerra según algunas fuentes rondaba los 2.500.000-2.800.000 personas (Rufat, 1966: 24; Molina, 1958: 135). La cifra, aunque parezca excesiva, no debe de andar muy desencaminada si tenemos en cuenta que parte del ejército republicano, compuesto de centenares de miles de hombres, fue detenido en su totalidad e internado en cárceles, campos de concentración y batallones de trabajo al término de la contienda. […] La cifra que ofrece el historiador Max Gallo aunque no es tan abultada no deja de ser importante ya que, en su opinión, según el cual «[es] posible que hubiese en España más de un millón y medio de prisioneros» al finalizar la guerra (citado en Sueiro y Díaz Nosty, 1977: l. 85-86). De la elevada cantidad de cárceles y campos de concentración y de trabajo que aparecen en estos testimonios se puede concluir, sin temor a exagerar; que toda España era una inmensa prisión.

En aquel inmenso «gulag» en que se había convertido España todo el mundo tenía algún familiar en la cárcel. Por otra parte, quien permanecía en libertad tampoco estaba seguro de no ser encarcelado dada la arbitrariedad de las leyes franquistas.
[…]
Cabría preguntarse, como hace un historiador en un trabajo monográfico recientemente publicado y dedicado a las víctimas de la guerra y la represión, «¿Cómo fue posible tanta crueldad, tanta muerte? Y luego, cuarenta años después, ¿es cierto que nos hemos olvidado de tanto crimen, de tanto muerto?» (Julia, 1999a: 11). La voluminosa literatura testimonial que ha  venido emergiendo y desarrollándose tanto fuera como dentro de España es una prueba inequívoca de que aquellos acontecimientos no se han olvidado y de que aún permanecen muy vivos en nuestra memoria colectiva.
[…]
Como afirma Fernando Hernández Holgado, Ventas había sido el sueño correccionista de Victoria Kent, la primera mujer encargada de las prisiones españolas (1931-1932). Los espacios cuidadosamennte segregados en el proyecto inicial de Ventas, con sus naves dedicadas a «sala de embarazadas», «sala de lactantes» o «sala de partos» se convertirán, durante la guerra, en una especie de caótico depósito de reclusas políticas y, finalmente, con la derrota del ejército republicano, en «epítome y símbolo de la represión desplegada por el régimen franquista contra las mujeres del bando vencido» (Hernández Holgado, 2003: 120).

En la Cárcel de Mujeres Lactantes, dirigida por María Topete, escuchó Mercedes Núñez un relato que ilustra no sólo las horribles condiciones sanitarias de las prisiones, sino también la innecesaria crueldad del franquismo, que no se compadeció ni tan siquiera de los indefensos hijos de los vencidos:
Yo tenía una niña como un sol. Era recién nacida cuando me detuvieron. Se me murió aquí, el año pasado. Hubo una epidemia terrible y, sin agua, sin higiene ni cuidados ningunos, los niños se morían como moscas. Seis o siete por día y a veces más. Como no sabían qué hacer con ellos hasta el momento del entierro, amontonaban los cuerpecitos en un retrete. Las ratas acudían a devorarlos y las madres, para impedirlo, hacíamos guardia. Yo me pasé la noche espantando a las ratas porque no quería que me la mordieran … [1967: 18].”
[…]
Todas las cárceles padecían las mismas deficiencias higiénicas y sanitarias causadas por la masificación.
[…]
Y esto ocurría a pesar de que los fusilamientos eran diarios y numerosos. Las aglomeraciones llegaron a ser tan extremas que los presos tenían que dormir amontonados unos encima de otros.”

El professor de la Universidad Complutense de Madrid, Alfredo González Ruibal, en el seu article “Arqueología de las cárceles contemporáneas”, publicat al número 11, de novembre de 2007, de la revista “El rapto de Europa”, explica que:

“Por último, desde hace un tiempo venimos estudiando con un grupo de colegas los restos de un destacamento franquista de trabajos forzados en Bustarviejo, a las afueras de Madrid. Es un proyecto apasionante. Se tiene la extraña sensación de descubrir que en el mismo lugar donde vivimos pasaron cosas espantosas hace poco tiempo, que “el Mal estuvo aquí”, como escribió Susan Sontag. No en Yugoslavia, ni en Ruanda, ni en Chile, sino en nuestro propio vecindario, a la vuelta de la esquina. La Transición hizo olvidar a todos todo. Para quienes no vivimos el Franquismo, toparnos ahora, de golpe y sin previo aviso, con los restos materiales de un régimen totalitario es parecido a encontrarse, al escarbar en el jardín, con los restos de un dinosaurio. ¿Es posible que eso haya existido aquí?

Pese a que el invicto Caudillo sembró España de campos de concentración y destacamentos penales, no muchos se conservan en pie. El de Miranda de Ebro, el mayor y más importante, ha desaparecido casi por completo. Muchos otros se reutilizaron al acabar su uso represivo a finales de los 40. El campo de Bustarviejo, como el vecino de Garganta de Montes, pertenecen a un sistema de destacamentos de trabajos forzados cuya misión era construir la vía férrea Madrid- Burgos con mano de obra esclava. Algunos han desaparecido, pero los que se conservan abandonados, como el propio Bustarviejo, son una potencial mina de información sobre las condiciones de vida de los trabajadores forzados y de las estrategias disciplinarias del régimen franquista.”
José Ignacio Álvarez Fernández

Els testimonis sobre aquesta realitat històrica que ara alguns s’entesten en negar són molts i diversos, com els anteriors, extrets del llibre “Memoria y trauma en los testimonios de la represión franquista” (2007) de José Ignacio Álvarez.

Oriol López

Quant a

M'agrada llegir i el món de la tecnologia.

Tagged with: , , , , , , , , , , , ,
Arxivat a Altres
12 comments on “Quan Espanya era una gran presó
  1. Andreu ha dit:

    Jo no fa pas gaires dias, vaig esplicar,lo del meu Pare,i ara que o penso ell tambe va estar a Miranda de Ebro, pero el van embarcar al Cantabric, dins de un Barco Carboner,i vafer cap a Melilla i alli com ja vaig esplicar presoner en un batallo de trevalls forcas,osigui que no en varen tenir prou en presons españolas no varen utilitzar, Mellilla que jutament an Ceuta las varen convertit en Provincias españolas.

  2. Maria Boix ha dit:

    Pobra gent, varen viure un horror! Com pot algú ser capaç de fer això? CRIMINALS, ASSASSINS… és horrorós llegir-ho! De debò, els espanyols, no hi toquen!Ja saben a qui han posat al govern?

    • Oriol López ha dit:

      Els genocides i els seus hereus han treballat i treballen activament per esborrar la memòria històrica dels anys del cop d’estat de Franco, la guerra civil i el franquisme, i així esborrar les proves dels seus crims.

  3. Maria Boix ha dit:

    NO ho hauríem de permetre!

  4. Un ganxò ha dit:

    El meu pare va estar presoner a Girona i posteriorment deportat a la presó de Valdenoceda (Burgos), una fàbrica de farina que van habilitar com a presó. Allà va contrauire una pleura, la qual mercès a la seva fortalesa física va superar, però que li deixà greus seqüel·les, les quals li causaren la mort uns anys més tard. I quan ja era mort, una d’aquelles vegades que hi havia enrenou i manifestacions pels carrers de Barcelona, els pocavergonyes de la maleïda benemèrita, van venir a casa a veure si el meu pare era a casa o no hi era.
    Maria boix, això que dieu de que no ho hauríem de permetre, és com picar ferro fred o demanar que els ametllers floreixin en ple estiu, perquè pel què sembla, a Catalunya encara hi ha molta gent, i no pas precisament forània, sinó que tenen noms i cognoms ben catalans, més a més líders de partits, els quals sembla que tot això ho han oblidat o s’ho passen pel folre, perquè això d’anar-nos-en d’Escanya, els hi ve com una pedregada. Les proves estan amb els pals a les rodes que estan posant al moviment independentista. I aquí m’aturo perquè a mida que vaig parlant d’això, m’està pujant la sang al cap i diria mil veritats que fins i tot a vosaltres us farien mal a les orelles.

  5. Maria Boix ha dit:

    Jordi, em sap molt greu tot el que va patir la vostra família. Només expresso per escrit els meus desitjos. Malgrat ser força jove, m’he informat dels HORRORS de l’època i els condemno. Ho sento, sóc així!

  6. Albert P. Bea ha dit:

    El meu avi va sder un de tants que va haver de passar la frontera. I els francesos el van internar a Argelers. va aconseguir escapar i va decidir tornar clandestinament. El van jutjar -era de la CNT però com que devia tenir un bon dia, en comptes d’afusellar-lo com a tants al Camp de la Bóta, el van obligar a viure a no menys de 50 km de casa seva, a Badalona, durant 5 anys. I va anar a patar a una bòvila d’Arenys treballant en condicions de semiesclavatge. Va morir de tuberulosi, molt jove, amb 54, l’any 71.

    • Oriol López ha dit:

      I encara diuen alguns que amb Franco vivien millor; alguns potser sí que vivien bé, a costa del malviure de tota la resta. Gràcies per la teva aportació, Albert, i per comentar.

  7. ramonpitroig ha dit:

    El llibre que citeu obre el seu primer capítol amb aquesta cita de Marcuse:
    Olvidar es también perdonar lo que no debe ser perdonado si la justicia y la libertad han de prevalecer.Tal perdón reproduce las condiciones que reproducen la injusticia y la esclavitud: olvidar el sufrimiento pasado es olvidar las fuerzas que lo provocaron sin derrotar a esas fuerzas. Las heridas que se curan con el tiempo son también las heridas que contienen el veneno. Contra la rendición del tiempo, la restauración de los derechos de la memoria es un vehículo de liberación, es una de las más notables tareas del pensamiento humano.”

Els comentaris estan tancats.

%d bloggers like this: