Estimado, o no, Gobierno del intervenido Reino de España y alrededores

guardia civil

Estimado, o no, Gobierno del intervenido Reino de España y alrededores:

Por una vez, y sin que sirva de precedente, juzgo completamente adecuada la prohibición de disfrazarse de Guardia Civil. Me parece una medida muy acertada. Y es que puede suceder que te pongas el disfraz y te entre una mala hostia de tres pares de bigotes. Después puedes empezar a soltar frases como “todo el mundo al suelo” o “que se sienten, coño” y fastidiar definitivamente la rúa. Incluso, peor, te pueden entrar ganas de invadir Catalunya con la excusa de que formas parte de un congreso de Tejerobiebers.

De todas maneras, y ya que estamos en una época de prohibiciones varias, yo prohibiría otros disfraces. Por ejemplo, sancionaría a todos aquellos que se quieran disfrazar de Ministro de Cultura. Bastante ignorante e inculto es este país como para que la gente sienta deseos de disfrazarse de exterminador de las industrias culturales. Al final, puede acabar sucediendo que seas obrero, homosexual, catalán o tengas embarazos no deseados y votes al PP. Y son situaciones que no se producen. ¿No es cierto?

Tampoco dejaría que la gente se disfrace de Ministro de Hacienda. Ya sé que es fácil conseguir unas orejas grandes y poner voz de pito pero, después de conocer las donaciones del señor Mercadona al PP, parece más acertado disfrazarse de Ministro Hacendado.

Eso sí, el disfraz que prohibiría sí o sí, o dicho de otra manera, #SíSí, sería el de demócrata. Esto es como el juego de las sillas, no hay disfraces de demócratas para tanto facha reconvertido. Lo siento, se han acabado. Los fachas deben aparentar ser fachas. Dejad de mirar la Gala de los Goya y poned Intereconomía o 13TV. ¿Los veis? No se disfrazan. Llevan el yugo y las flechas tatuados en el alma. No les ha entrado, de repente, un ataque de democracia. No creen en la Grecia clásica, en la Ilustración o en la Revolución francesa. Mirad lo que dijo Miss relaxing cup of café con leche: “los jueces no deben hacer caso a la calle porque es algo de la Revolución Francesa”. Cogió un libro de Historia, vio un cuadro de la guillotina, y le entró el canguelo. Supongo que pensó que la toma de la Bastilla fue un escrache versión XXL.

En fin, me despido de esta carta deseando que prohibáis el Carnaval. Nada de disfraces. Estoy harto de ver a señores gordos con bigote disfrazados de cheerleaders. Uno tiene cierta sensibilidad ante este tipo de apariciones satánicas y con la sonrisa de Wert ya tengo suficiente.

Twitter: @alexsocietat

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